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Luis López Salaberry: “El principio de acción y reacción”

Cuando podemos observar en la democracia como la acción de los individuos y de la sociedad pueden, en forma independiente de las condiciones geográficas en las que le tocan vivir, formar su bagaje cultural y optar por definir su trayectoria del presente y proyectar su futuro, surge nítidamente que se está haciendo uso de la libertad.

Ahora bien, cuando ello ocurre como consecuencia de una acción y reacción de los estamentos institucionales, y no solo como principio de la física instaurado por Isaac Newton, ya no aparece como algo natural. Demuestra que es una consecuencia de posicionamientos políticos e ideológicos que responden a intereses distintos de aquellos que nutren aquel derecho fundamental, la libertad, y entonces es necesario reflexionar sobre sus motivaciones.

Nuestra provincia, como el país, dicen sus gobernantes y lo sentimos cotidianamente, atraviesa una crisis económica y financiera, que ha obligado a posturas extremas: el no pago de sus obligaciones a sus proveedores, prestadoras de servicio, sueldos en los tiempos legales, toma de deuda para gastos corrientes, pago de altos intereses por préstamos otorgados por la Nación, como por entidades financieras internacionales, y una falta de programa para la solución de problemas estructurales. No obstante ello se pretende forzar, de una manera traumática, cuestiones que debieran ser resueltas por el uso normal de la razón. Esa determinación, la acción, de pretender el desdoblamiento de las elecciones, dentro de facultades legítimas adoptadas por el Poder Ejecutivo por no contar con una ley específica o normas constitucionales, pueden tener la visión de la oportunidad para su consideración, lo que ha provocado una reacción. Reacción del Poder Legislativo, que también tiene la apariencia de la legitimidad frente a la laguna legal y la despreocupación que por años se ha tenido de la cuestión electoral provincial y municipal, salvando las cuestiones relativas a expresas disposiciones de algunos municipios en sus cartas orgánicas.

La conclusión es que se ha generalizado una catarata de adjetivaciones y posicionamientos, como decir «la existencia de un golpe institucional», grave en sí mismo, que preocupa por el nivel del concepto. Por otra parte, apartará del debate los temas importantes que la sociedad está necesitando. Es cierto que el pueblo no gobierna ni delibera sino por sus representantes, pero no por ello puede y debe observar silencioso como juegan con su futuro. De lo contrario, ¿qué importa la libertad?

En la provincia se necesita debatir con responsabilidad temas de relevancia que son necesarios para salir de esta situación difícil. También para construir un futuro que excede el período de un gobierno. Temas como el minero, pesquero, energético, para lograr el empleo de tantos compatriotas que requieren de fuentes de trabajo que es lo único que elevará el salario, la educación, la salud, la justicia y la seguridad. Sin pensar que hasta no hace mucho tiempo existían instituciones como el Consejo de la Magistratura, de fundamental importancia para analizar la marcha de la Justicia y corregir sus errores, que solicitaban la ejecución del presupuesto y el adelantamiento de los fondos para poder funcionar, por la imposibilidad de pago de sus actividades básicas. Hoy, por intereses políticos solamente, no se analiza el alto costo económico que puede tener una elección desdoblada, que seguramente será tildada de fraudulenta habida cuenta que no existen padrones y que, aún con todo el trabajo y la buena voluntad que se quiera poner, seguirán plagados de personas fallecidas y de las ausencias de quienes tienen derecho a votar y, en definitiva, a optar en libertad.

Creo que la razonabilidad debe imponerse sobre las apetencias personales o de grupos que pretenden acceder o mantenerse en el poder en forma urgente. Un poder que, es evidente, no ha podido resolver los problemas de los chubutenses y ha demostrado hasta ahora la sospecha de inconductas, como mínimo, reñidas con la moral en el manejo de la cosa pública. Otra calificación tendrá la actuación de los funcionarios encargados de administrar justicia. Si bien Chubut no es una isla, dentro del contexto nacional, su situación debería ser diferente si la gestión de sus gobernantes hubiera tenido otro rumbo. Hoy lastima y da pena no solo la pobreza que se va arrinconando en sus principales ciudades, sino lo que ocurre en el interior, donde pueblos que, acumulando años de existencia, gestionan por migajas en sus discursos de aniversarios y se las prometen, olvidándose o sin saber que, en sus años mozos, ofrecían mejores calidades de vida a sus habitantes o por lo menos valores más apreciados. Es realmente un contrasentido que en el mundo de la tecnología queden sin aprovecharse los recursos que requieren, en algunos casos, pequeñas inversiones. Pero claro, la lógica de quienes son nuestros representantes tiene otra ruta. Esa está pavimentada. Es una elección y, si está el cargo, poco importa cual para seguir usufructuando los beneficios del Estado.

Fuente: https://bit.ly/2qRmHu2