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“Promesas al viento”, editorial del diario El Ancasti (Catamarca)

La realización de un debate público, televisado y difundido por redes sociales, al que todos –o casi todos- los ciudadanos argentinos pudieran acceder entre los candidatos presidenciales fue presentada en 2015, cuando se realizó por primera vez, como un avance en la transparencia del discurso público. Y en verdad que lo era: a falta de las viejas plataformas electorales escuchar a los dirigentes postulados explicar sus planes de gobierno dotaba al electorado de herramientas concretas para poder decidir su voto.

El problema sobreviene cuando lo que se postula como propuesta de gobierno luego no se cumple en la práctica, un déficit que se repite, en proporciones distintas, desde la recuperación de la democracia en 1983, pero que en la actualidad cobra más relevancia porque la constatación de la distancia entre lo prometido y lo realizado es más contundente.
A tres años exactos de la asunción de Mauricio Macri, la organización Chequeado, que tiene en la Argentina una prestigiosa trayectoria en la verificación del discurso público, elaboró un informe en el que señaló que el Presidente cumplió solo dos de las principales 20 promesas de campaña, 18 de las cuales fueron explicitadas durante el debate televisado.

“Los trabajadores no van a pagar más Impuesto a las Ganancias”, “Construir 3 mil jardines de infantes”, “Crear un millón y medio de empleos privados”, “Pobreza cero”, “Inflación de un dígito”, “La computadora para los estudiantes desde primer grado”, son algunas de las propuestas seleccionadas por Chequeado que no se cumplieron y que es imposible que se cumplan hasta el final del mandato, considerando que el Presupuesto 2019 ya fue aprobado.

Asimismo, la organización mencionó como promesas “demoradas” el Plan Belgrano, la creación de una Agencia de Lucha contra el Crimen Organizado, el lanzamiento de un millón de créditos hipotecarios, el plan nacional de infraestructura, la creación de una policía judicial y la implementación de un sistema electoral más transparente.

Las únicas dos promesas de campaña cumplidas por la actual gestión fueron la ampliación de la Asignación Universal por Hijo para incluir a los hijos de los monotributistas y la ley del arrepentido.

Macrimetro.com es otra herramienta para verificar el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Presidente cuando era candidato. Se trata de una plataforma web abierta y participativa en la que se hace un seguimiento de 254 promesas enunciadas en los meses previos a los comicios de 2015. Los resultados también son desalentadores. La gran mayoría no se ha cumplido durante las tres cuartas partes de la gestión.

El incumplimiento de las promesas de campaña tiene, y no siempre, un costo político, pero no hay mecanismos formales que impidan ni mucho menos castiguen esta defección, atribuible en algunos casos a los límites que impone la realidad y en otros a una defraudación intencional de la confianza popular.

Para perfeccionar la Democracia sería muy interesante que a los mecanismos de monitoreo se incorporen oficialmente algunas instancias de sanción de los incumplimientos, sobre todo si se comprobase que el gobernante tuvo posibilidad de gestionar según su intención declamada y eligió la alternativa de no hacerlo.

Fuente: https://bit.ly/2zOFo6E